Los resultados de las elecciones europeas en España vuelven a confirmar (una vez más), que la democracia española sufre de un grave problema: la inmortalidad de un bipartidismo decadente.

La campaña electoral se centró excesivamente en PP y PSOE, dejando nuevamente de lado a varios partidos y ninguneando al resto. Y volvió a suceder, PP y PSOE acumularon el 80% de los votos.

La carrera por las europeas de ambos partidos fue más absurda que otros años, si cabe, pues aunque no es nuevo que parte de la campaña discurra bajo ataques directos entre los candidatos, sí que sorprende que esta vez haya sido así TODA la campaña. Para la mayor parte de la gente (votantes y no votantes) sería complicado recordar 2 propuestas para Europa que hayan sido pronunciadas por Juan Fernando López Aguilar o Jaime Mayor Oreja. Es triste.

Cuando se habla de ataques directos, se hace referencia al ambiente de hostilidad apolítica que pudo presenciarse, con los aviones Falcon y el caso Gürtel como invitados. Más allá de estos temas... nada, solo hubo discusiones sobre la actualidad de la política nacional. No hubo espacio para los temas a tratar en Europa, en estas elecciones europeas, solo hubo espacio para el desprecio mutuo.

Y a pesar de que los dos partidos importantes españoles no hablaron de sus programas políticos para europa, y que los demás partidos fueron olvidados por los medios, vuelven a ser votados por mayoría. La gente volvió a votar la hostilidad bipartidista en vez de los programas políticos.

Es una herida grave, la corrupción y los enfrentamientos fuera de política siguen ahí, pero nadie castiga, nadie vota programas políticos. Si solo votamos hostilidades, solo tendremos hostilidades, no tendremos política, y este bipartidismo se volvió turnismo hace varios años...

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