La expresión "democracia de trincheras" representa una conclusión que saqué hace ya un tiempo, y que viene a significar la depreciación de la política tal y como la conocemos.
Una democracia claramente bipartidista, como la española, está condenada a las trincheras, especialmente cuando además se da el caso de que los dos partidos influyentes vienen de saborear los restos (eso sí, notablemente debilitados) de dos bandos enfrentados en una guerra civil como la de 1936.
Pero también es enfrentamiento el que a diario vemos entre los dos partidos mayoritarios, y no solo es consecuencia del bipartidismo, sino que también es causa.
De ahí que las discusiones políticas en la calle se centren en una escala en blanco y negro, donde uno opina blanco y choca con el que opina negro o al revés. Pero viendo el nivel de tensión que se respira, es más apropiado compararlo con una guerra en la que la gente ocupa trincheras a un lado y otro.
A pesar de todo sigue habiendo gente en tierra de nadie, que vota a partidos minoritarios o no vota, que no opina o evita opinar, o simplemente piensa en escala de grises, ocupando el fuego cruzado. Los medios tampoco hacen mucho por resolver el problema, lejos de eso contribuyen a que la gente que está en medio de la nada se vea forzada a tomar una de las dos posturas, o a definitivamente rendirse y huir (no votar).
Cuando este tipo de ideas calan en la sociedad, está condenada a utilizar el voto del miedo, ese voto con el que uno no elige un programa político que le satisfaga, sino uno emitido con la idea de que "no vengan los malos". Cuando tanta gente, de ambos bandos, votan para que no vengan los malos, el bipartidismo está servido.
Lo curioso del caso es que si a la gente que vota de esta forma se le dieran ambos programas políticos y tuviera que votar en base a lo acuerdo que esté con cada uno, sin saber de quien son, saltarían demasiadas sorpresas. En ese momento es cuando uno se daría cuenta de que no está votando ideas, sino que está participando en una guerra bastante alejada de las necesidades y deseos de la sociedad.
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Los resultados de las elecciones europeas en España vuelven a confirmar (una vez más), que la democracia española sufre de un grave problema: la inmortalidad de un bipartidismo decadente.
La campaña electoral se centró excesivamente en PP y PSOE, dejando nuevamente de lado a varios partidos y ninguneando al resto. Y volvió a suceder, PP y PSOE acumularon el 80% de los votos.
La carrera por las europeas de ambos partidos fue más absurda que otros años, si cabe, pues aunque no es nuevo que parte de la campaña discurra bajo ataques directos entre los candidatos, sí que sorprende que esta vez haya sido así TODA la campaña. Para la mayor parte de la gente (votantes y no votantes) sería complicado recordar 2 propuestas para Europa que hayan sido pronunciadas por Juan Fernando López Aguilar o Jaime Mayor Oreja. Es triste.
Cuando se habla de ataques directos, se hace referencia al ambiente de hostilidad apolítica que pudo presenciarse, con los aviones Falcon y el caso Gürtel como invitados. Más allá de estos temas... nada, solo hubo discusiones sobre la actualidad de la política nacional. No hubo espacio para los temas a tratar en Europa, en estas elecciones europeas, solo hubo espacio para el desprecio mutuo.
Y a pesar de que los dos partidos importantes españoles no hablaron de sus programas políticos para europa, y que los demás partidos fueron olvidados por los medios, vuelven a ser votados por mayoría. La gente volvió a votar la hostilidad bipartidista en vez de los programas políticos.
Es una herida grave, la corrupción y los enfrentamientos fuera de política siguen ahí, pero nadie castiga, nadie vota programas políticos. Si solo votamos hostilidades, solo tendremos hostilidades, no tendremos política, y este bipartidismo se volvió turnismo hace varios años...
Dispersión Crítica simplemente es una herramienta que utilizaré como desahogo personal, para opinar y criticar bajo mi particular punto de vista todo lo que rodea a la actualidad, no solo política, sino también económica o social.
Creé el blog porque quiero desahogarme, opinar, dar mi punto de vista, a quien quiera que alguna vez lea esto, si es que alguien lo lee, porque el primer destinatario de todo lo que escriba soy yo mismo. Quiero plantear opiniones, pensar y reflexionar sobre varias cosas.
El elemento que me ha animadodefinitivamente a abrir este blog han sido las elecciones europeas, cuyos resultados se conocen desde hace más de una hora, y que, más allá de las consecuencias directas de éstos, desprenden varios análisis interesantes, y que quizá me anime a hacer con el tiempo.
Así pues, si alguien se decide a leerlo y a acompañar las reflexiones, bienvenido sea.